Ese momento en que nos cansamos y vemos la tarde gris. Cuando estamos lejos de la 5a calle y todos sus habitantes transitan por calles desconocidas, bajo una supuesta luz del del día cercana a posibles verdades ajenas, con conspiradores rondando cada inhalación.
Cuando el sístole y el diástole tienen latidos constantes cercanos a la muerte: faltos de pasión. Cuando los pulmones no son capaces de llenarse, y cuando el verdadero sol es oculto por pantallas increíblemente grandes.
Y es que la ausencia de pasiones son capaces de destruir un universo completo, la voluntad se detiene pero las pupilas se dilatan con el sonido de los espacios abiertos, con el verde de las hojas y la caricia del viento.
Sí, podría ser que la 5a es vecina de una montaña.
jueves, 14 de febrero de 2013
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